Capítulo 1 – El despertar.

El potente sonido del interfono me sacó de un profundo sueño, mi cuerpo aún se aquejaba del cansancio. Aun así me obligué a ponerme en pie, y de mala gana me acerqué a la pared del fondo y pasé mi mano horizontalmente por el panel holográfico.

– ¿quién es? -mi voz debió sonar malhumorada y bastante grave pues quien contestó dudó antes de responder.

-Em, siento molestarle señor, tengo un paquete para usted.

-Está bien, espere un segundo. ¡Abrir! -dije, tras lo cual se abrió la puerta.

Ante mi había un joven desgarbado con un uniforme desgastado de una compañía de mensajería interna. El joven me entregó un pequeño paquete, realicé mi firma digital y luego el operario se fue.

Tras cerrar la puerta, inspeccioné el contenido del paquete. Dentro encontré un viejo disco de datos, en una de sus caras tenia escrito “Centinela”.

Una sonrisa apareció en mi cara mientras me acercaba al ventanal de mi camarote, mientras daba golpecitos con el disco de datos en mi otra mano, observaba la plataforma de atraque a cierta distancia donde permanecía mi viejo caza.

 

*

Unas horas antes…

El ingeniero del espacio puerto se echó las manos a la cabeza cuando vio aterrizar mi caza. Apenas se mantenía entero, había entrado a toda velocidad a la estación, el soporte vital hacia rato que había dado sus últimos coletazos. Sentí como mis pulmones se comprimían solicitando oxígeno y comencé a convulsionar desesperado.

Justo cuando pensé que estaba perdido escuché la voz femenina proyectada por la IA del caza.

 

Atmósfera restaurada – Aquella frase tan simple me abrió los cielos, literalmente.

 

Rápidamente me deshice del casco, y respire una bocanada de aire. Sentí la brisa en mi cara, entraba por el enorme hueco en el cristal de la cabina. En realidad apestaba, en aquella zona de la estación orbital debían de coincidir varias esclusas del sector de procesado de residuos. Pero sinceramente, en aquel momento di gracias por oler aquel nauseabundo aire. Estaba vivo.

 

-No sé para cuando la podre terminar, honestamente no se siquiera si podré hacer algo por este caza, o lo que queda de él –dijo el ingeniero con los brazos en jarra.

-Haga lo que sea necesario, no se preocupe por el coste –dije mientras pasaba de largo- Voy a recibir una buena suma por este último trabajo, aunque casi me cuesta la vida.

 

Tras pasar por la oficina gubernamental, cobrar los créditos de la recompensa por Lar Jenkins y tomar un trago en el bar del sector 4, moví mi dolorido culo hasta la habitación que acababa de alquilar para intentar dormir.

 

Jhulls

Gamer, Cinefilo, aficionado de la literatura fantástica y los juegos de rol, con ciertas habilidades para el dibujo, me adentro en el mundo de los relatos cortos para el disfrute de mis camaradas Centinelas.

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